Cómo funciona la pedida: a su lado o a distancia
El museo está pensado para que la pregunta llegue en el momento justo: las puertas de la sala final solo se abren cuando se han encontrado todos los recuerdos. No hay forma de saltar al final ni de ver el mensaje antes de tiempo.
Pedida de mano original en casa: siéntate a su lado en el sofá, dale tu móvil o abridlo en el ordenador, y deja que recorra el museo a su ritmo, con el joystick, tocando el suelo o con el teclado. Su personaje en miniatura camina y el tuyo lo sigue. Cada recuerdo se abre en una tarjeta grande con vuestra foto y su historia. Cuando lleguen las puertas, saca el anillo.
Propuesta de matrimonio virtual, a distancia: envíale el enlace justo antes de una videollamada y pídele que lo abra mientras os veis. La pedida llega igual a otra ciudad o a otro país, y ves su cara en directo cuando aparece la pregunta. Si podéis, haced la llamada desde el ordenador para que le quede el móvil libre para recorrer el museo.

Ideas originales para la propuesta: una historia que va subiendo
Ordena los recuerdos como un relato, desde el día en que os conocisteis hasta hoy, para que cada cuadro acerque un poco más la pregunta. Con cinco recuerdos tienes un relato corto e intenso. Con diez, en el plan Deluxe, el museo abre una segunda galería a partir del sexto: preséntala como «el siguiente capítulo» y deja ahí los recuerdos más recientes.
Cada recuerdo lleva un título, una fecha y la historia que hay detrás, en una placa de latón. Estos ejemplos de placa se pueden adaptar a casi cualquier pareja:
- «Donde empezó todo»: la foto del sitio donde os conocisteis y lo primero que pensaste aquel día.
- «La primera vez que te dije te quiero»: dónde estabais y si te salió bien o fatal.
- «Nuestra casa»: el primer piso, la mudanza, las cajas por el suelo.
- «Cuando supe que eras tú»: el momento exacto, aunque fuera un día cualquiera.
- «Lo que viene»: una foto de hoy y una frase que deje la puerta abierta a la sala final.
La pregunta: cómo escribirla, y con qué sonido
En la sala final hay sitio para una gran frase, un mensaje y tu firma. La gran frase es la pregunta, en letras grandes; el mensaje, lo que quieres que lea justo antes de levantar la vista hacia ti.
El sonido es opcional y viene desactivado. Si quieres que suene el carillón del final, pídele que lo active antes de empezar, o actívalo tú si le das tu móvil. También se oyen pasos suaves y un ambiente tranquilo. Algunas formas de escribir la pregunta:
- «¿Quieres casarte conmigo?»: la clásica, sin adornos.
- «¿Te casas conmigo?»: más corta y más cercana.
- «¿Quieres pasar el resto de tu vida conmigo?»
- «Quiero que nuestro museo no se acabe nunca. ¿Te casas conmigo?»
- «Ahora date la vuelta.»: para cuando estás en la misma habitación, de rodillas y con el anillo.

Lista práctica antes de pedirle matrimonio
Unos minutos de preparación evitan sustos el gran día. Repasa esta lista uno o dos días antes:
- Pruébalo en un dispositivo como el suyo. Si su móvil es antiguo y no muestra el 3D, verá la misma historia página a página, con la pregunta al final.
- Carga el móvil y comprueba la conexión: el museo se abre en el navegador y necesita internet.
- Revisa el museo completo después de pagar. Antes del pago, la vista previa gratuita muestra completos los dos primeros recuerdos; el resto y la sala final se desbloquean con el pago.
- Guarda el enlace en privado: cualquiera que lo tenga puede abrirlo, así que no lo compartas en un grupo ni lo dejes a la vista.
- Si encuentras una errata en una placa, se corrige desde tu editor incluso después de enviarlo, y el cambio aparece en el mismo enlace.
- Si vais a abrirlo juntos, ten el anillo a mano antes de que llegue a la última sala.

Otras ideas de pedida que combinan con el museo
El museo no tiene por qué ser toda la pedida. Puede ser la primera parte: lo recorre en casa y, al llegar a la pregunta, salís a pasear por los sitios de las fotos. O al revés: un paseo por esos lugares que termina en un banco, donde le das el móvil con el museo ya abierto.
En un viaje funciona igual: llévalo preparado y dáselo en el hotel, la última noche. Y si buscáis algo más íntimo, una cena en casa con el museo de sobremesa es una pedida de mano original en casa, sencilla y sin público.
Lo que el museo no hace es sustituir el momento. El anillo, tu voz y lo que digas después siguen siendo tuyos. El museo prepara el terreno, cuenta vuestra historia y deja la pregunta en el mejor sitio posible.


